viernes 30 de abril de 2010
por Imma Sust - Periodista
Hola, me llamo Imma y quiero un hombre de verdad. A mis 32 años ya me he cansado de esperar el príncipe azul.y una vez asumido eso, me doy cuenta de que los hombres de verdad ya no existen. Ahora el hombre del siglo XXI es como nosotras, las mujeres, igualitos pero con pene.
De hecho, son peores. ¡Usan nuestras cremas, se depilan, tienen más ropa en el armario, van al club cuatro horas al día y son sensibles! Yo no quiero un hombre sensible, quiero un hombre que me abra la puerta del coche, me defienda si entra un ladrón en mi casa, sepa conducir y no llore mirando los puentes de Madison. ¿Pero como encontrar a ese hombre?
Yo ya no distingo los metrosexuales de los homosexuales o los heterosexuales. Antes era más fácil. Un hombre llevaba un pendiente y estaba claro, era gay. Ahora tienes que hacerle un test para saber de que palo va.
El último hombre con el que he ligado pasa más horas en la peluquería que yo, se pinta las uñas, se gasta un pastón en ropa de marca y es un narcisista de narices.
Pero lo peor viene a la hora de cenar. No se limita a limpiar los platos o recoger la mesa como haría cualquier hombre normal. No. Cada día, entra en mi cocina, lo ordena tod a su manera y decide por mí que es lo que tengo que comer. Y no estoy hablando de unos macarrones y un bistec a la plancha. ¡Que va! Cocina cosas raras que no sabía ni que existían, como el tofu.
Pero el otro día paso algo con lo que una no puede luchar. Le pedí que me ayudara a colgar un cuadro y resulta que ¡no sabía hacerlo En aquel momento me di cuenta que aquella relación no iba a llegar a ningún lado.
¿Pero que está pasando? Si un hombre ya no puede colgar un cuadro o cambiar una rueda del coche ¿de qué narices te sirve? Para eso me voy a vivir con una amiga.
Porque no nos engañemos, desde que existen esas cosas que vibran, ¿para que necesitamos a un hombre si no puede ni montarte una mesa del Ikea? Es desesperante.
Cuanto daño ha hecho David Beckam al mundo masculino en general. Yo solo quiero un hombre de verdad, que vea fútbol a la hora de cenar y me deje en paz.
Colaboración: Paloma C.
Publicado por Luis Quijote a las 01:59
2 comentarios:
Nito Rnillo dijo...
Che, algunos quedamos.
¿Seremos especie en extinción?
Ustedes quisieron parecerse a nosotros, así que ahora a no quejarse. La solución, Imma, es Agua y Ajo...
Agua_ntarse y ajo_derse.
O volver USTEDES al rol que les corresponde.
2 de mayo de 2010 02:53
Alicia Zangheri dijo...
Ay mujer...el problema es que nosotros quisimos ser independientes, liberadas, igualarnos a los hombres y ellos lo permitieron. Son una especie en "no tanta extinción". Sólo hay que saber observar y no esperar lo imposible.
No es mejor un vibrador que un hombre, ya que nuestra naturaleza nos pide una pareja. Pero para "convivir" (vivir "con") hay que tener en claro el estar dispuesta a compartir, vivir con alguien con defectos y virtudes, al igual que nosotras.
Si juntás a cuatro hombres, quizás encontrés tu príncipe azul. Lo mismo para ellos. Pero se destiñen, amiga, y nosotras nos convertimos en "las brujas".
Conocí a mi esposo a tu edad, ya llevamos 15 años juntos y estamos criando a dos adolescentes.
No fue fácil, hubieron crisis...pero sobretodo amor y si bien él entró, entra y entrará dentro de mi perfil netamente masculino...no me abre la puerta del auto, pero me lleva por el lado de adentro de la vereda. Comparte tareas domésticas, aunque no cocine...en definitiva, tiene actitudes masculinas que me matan, aunque no sea el PRÍNCIPE AZUL. Es el hombre que amo y yo soy la MUJER que él ama. Somos "compañeros y testigos de nuestras vidas", nos COMPLEMENTAMOS...y eso se ve antes de la convivencia y un poco más en detalle y mejor DENTRO DE ELLA.
Todavía quedan caballeros, te tiraría una dirección, un nombre, pero creo que primero debés dejar de generalizar, abrir tu mente y saber que sí existe, que está caminando por la vida y esperando por vos...pero no sueñes con el Príncipe azul, sino...nunca lo vas a reconocer.Tampoco "esperes" ésto o aquello. Ellos no tienen la bola de cristal, pedí lo que te gustaría, escuchalo, observá y jamás esperes de un hombre que sea así o asá.Simplemente, cuando alguien llame tu atención y lo reconozcas como "hombre, caballero", conocelo, dale tiempo, date tiempo y no seas tan exigente...las exigentes están todas en el cementerio.
3 de mayo de 2010 00:13
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario